jueves, 24 de abril de 2008

En un país de paracos, guerrilleros y narcotraficantes no es posible hablar de moda.

Cada día vemos en noticias una nueva revolución, una nueva marcha y cuanto show de izquierda se inventen, siendo el pan de cada día. Pero el problema no es sólo que se hagan a veces reclamos o marchas estúpidas, el problema viene siendo cuando el gobierno y la población en general terminamos cediendo, llevados por un tsunami de ignorancia y de esperanza.

Nos ha preocupado mas la liberación de Ingrid que la misma salud de los colombianos, nos preocupa más las caminatas del profesor Moncayo que la necesidad de empleo de los colombianos, peor aún, nos importa más la novela de los llanos o la del obrero que la tragedia que viven nuestras familias más pobres.

Que hagamos arengas y marchemos en contra de las FARC, de la guerra y de cualquier grupo o persona al margen de la ley no es un error, el error esta en que pasado el acto, después de tomada la foto para el facebook para mostrar lo humanistas y solidarios que somos, después de todo eso, los temas, los problemas, la protesta queda todo en el olvido.

El secuestro es un flagelo. Pero ahí poco o nada podemos hacer, aunque hagamos mil marchas, mil arengas, mil cosas: cosas que realmente son pocas o peor aun, demasiado poco o nada le importa a las FARC. Ellos están en otra Colombia, con otro presidente y con otras instituciones y justicia, es un mundo paralelo en un mundo estúpido que lo muestra el excelente reportaje de David Beriain para el ADN de España.

Pero volverse nadaista y quedarnos de brazos cruzados sería algo más que estúpido. Para resolver este problema solo le falta la segunda parte de la fórmula al programa del Presidente Uribe. La primera parte es claramente lo que se ha hecho y es la seguridad democrática. La segunda no es más que la generación de empleo y bienestar social a lo largo y ancho del territorio nacional. Y habría una tercera y es algo que nunca va a suceder, es que nuestros amigos del norte y del noroeste dejen de jalarle tanto a la perica y empiecen a trabajar.

¿Cómo se le pide a alguien que no se una a los paras, a la guerrilla o a cualquier ejército privado si no tienen con que sostener a su familia, sus hijos y ni ellos mismos? Tan solo si la gente anda ocupada trabajando, trabajando y trabajando, manteniendo a sus familias, así pues no tendrá tiempo para estar pensando en revoluciones, marxismo y cuanta más pendejadas se les ocurra a las personas. Si los ciudadanos tienen un trabajo honesto y digno, si los colombianos tienen una buena seguridad social, con espacios para la recreación y el deporte y si tienen una buena educación basada en principios y valores, no hay que ser genio para darse cuenta que no estarán pensando en barrabasadas.

Pero en Colombia desde el bachillerato nos han castraron los cerebros, todavía seguimos en teorías y teorías, investigaciones e investigaciones, y al final la plata no se manifiesta por falta de el pequeño hecho de pasar a las prácticas. Y esto es lo que termina pasando incluso en el gobierno y en el Congreso. Muchas leyes y mucha teoría. Pero a la hora de la verdad nuestros alcaldes se quedan cortos en discursos de campaña cuando se trata de hacer efectiva los marcos de la seguridad democrática y de las demás políticas del Presidente Uribe. Y mientras no haya practica, mientras no haya trabajo, mientras no haya una buena educación para tener mejores puestos y no haya mejores puestos bien remunerados, es decir mientras sea más fácil ascender socialmente por medio de los grupos insurgentes que por las vías legales, mientras nada de eso cambie, el conflicto seguirá perpetuamente vigente.

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